sábado, 19 de octubre de 2013

Per mi sempre serem un.

Tens el meu cor tancat a la mà, i poc a poc, el vas apretant. Jo noto la pressió. Noto com dintre de poc es trencarà, i estaré sola recollint els petits trossos que s'hauran escampat pel terra. No tinc valor per demanar-te que marxis, no tinc valor per marxar jo. Saps que tothom diu que tan de bo poguéssim escollir a qui estimar? Tenen raó. Perquè jo sempre t'acabaria escollint a tu, perquè la vida és massa curta per estar amb qui no estimes. Perquè donen igual les llàgrimes si després ve la teva respiració, dóna igual la tristesa en forma de somriures si després arriba el teu nom. Ets la meva gran por. Però tothom en té, no conec ningú que visci sense. Jo mai m'oblidaré de les estrelles, de la constel·lació de la teva esquena, de les llunes que tens per ulls. Mai oblidaré els teus petons, la teva magia, la teva vida, les il·lusions. Mai oblidaré el nostre somni, mai oblidaré el teu cos. Fes-me tornar a plorar de felicitat. Sóc teva.

martes, 28 de mayo de 2013

A la mierda ser fuertes.

Nunca he sabido qué significa ser fuerte. ¿No llorar? ¿Fingir que siempre estás bien? Tal vez, ¿tener palabras siempre para aquel que las necesite? Nadie es fuerte, todos nos rompemos. Y igual que nos rompemos nos reconstruimos pero, sin intención de sonar deprimente, no volvemos a ser iguales. Si alguien se cae tendrá una herida que le recuerde ese momento de fragilidad. Si alguien llora tendrá después los ojos rojos de tanta lágrima. Pero, ¿por qué siempre decimos que tenemos que ser fuertes? ¿A caso a mí me han preguntado si lo quiero ser? Me gusta ser débil, me gusta llorar cuando lo necesito, notar como el pecho se desgarra y me gusta quedarme callada observando como el mundo sigue a mi alrededor pese que yo no pueda sentir nada. ¿Qué clase de vida es aquella donde siempre hay felicidad? ¿Cuándo aprendemos entonces? ¿Cuándo soñamos con escapar si no es cuando estamos tristes? ¿Qué coño significa ser fuerte? Porque si es todo eso quiero ser la chica más frágil. Después de la tormenta llega la calma, después de la noche viene el día y después de las pesadillas viene el despertar. Me gusta la lluvia, la noche y mis pesadillas. Toda mi vida es una pesadilla, pero no la cambiaría por nada, ni si quiera por no sufrir. Las personas se alimentan de la tristeza de los demás para verse más felices, para creer que ellos están mejor. ¿Qué pasaría con las lágrimas si siempre hubieran sonrisas? Tenemos más agua que amor que derramar.
Tampoco nadie puede dudar de la belleza de una sonrisa. Mi sonrisa está siempre expuesta al viento, pero es una sonrisa frágil. Las sonrisas demuestran pánico, nervios, temor y las lágrimas también pueden mostrarnos felicidad.
Que nadie me diga que tengo que ser fuerte, no lo seré. No quiero serlo. Sonreiré y lloraré cuando el corazón me lo pida, tengo sentimientos y los enseñaré a su debido tiempo. Que nunca os falten sonrisas (ni lágrimas) y sed siempre conscientes que si os caéis, el daño estará hecho pero siempre lo podremos disimular. ¿Sonriendo? No. Cada uno disimula como puede y con lo que tiene y hay personas que no tienen sonrisas para nadie.


miércoles, 3 de abril de 2013

Sin ganas de verme ni de olvidarte.



¿Se me nota?, lo de llorar callado digo
lo de estallar en llantos, solo dentro y cuando escribo
un examen de conciencia, el suspenso es un castigo,
¿musa?, no, mi zippo y el abrigo.

martes, 2 de abril de 2013

Pepe Rubianes.

Vaya pedazo de hijo de la gran puta, oye. Que vayan a la mierda con el trabajo, la dignidad, la realización, se lo metan todo en la punta del nabo a ver si les cabe… ¡Bimba! Les explote y les queden los huevos colgando en los campanarios. Que vayan a engañar al coño de su abuela. El trabajo dignifica… ¡El coño de tu abuela dignifica… mamón! Con acento en la m, para joderles. Ganarás el pan con el sudor de tu frente… ¡con el sudor de tu polla lo voy a ganar!

No aprendemos de nuestros errores.


El trabajo os hará libres.
Berlín, Alemania (2012)

La libertad y la soledad andan juntas.


Alejandro Bordanove. 

Dancing lovers.


Alejandro Bordanove.

Quiéreme (si te atreves).

Te digo lo que siento, lo que pienso, lo que intento y lo que no. Me desnudo delante de ti, me quito hasta la piel, la máscara la escondo y me muestro tal y como soy. No me entiendas, no merece la pena entender a una chica que se olvidó de quién era y de qué quería ser. Pero no me olvides, porque con o sin máscara soy la chica que más te querrá en toda tu vida. Así soy, no pretendo cambiar, pero tú me has cambiado. A bien, por supuesto. Quiero quedarme con tus labios para siempre, tatuarlos en mi alma, y que se queden ahí, por si algún día ya no me quieres. No me entiendas, no me olvides, quiéreme.

No tengo fuerzas para rendirme.


Somos catorce besos eternos que jamás borrarán su huella.

Pasamos de la risa al llanto y de mirarnos desnudos sobre la cama a mirarnos indiferentes en el frío de la calle, causado no por el invierno sino por la escarcha que dejaron nuestros corazones al parar de latir al unísono. Yo te quería y quería observar tus labios hasta el anochecer y soñar con ellos en la nueva mañana. Tú me querías y querías acariciarme el pelo con la escusa de rozarme la piel. Nuestros ojos sonreían y nuestros dientes, siempre expuestos, se miraban, siempre unidos, nunca alejados. Y si una lágrima asomaba por mi fuerza (la fuerza de tus ojos) me la bebía, igual que tú te bebiste mis miedos, igual que derrumbaste mis paredes. No recuerdo tus besos, me olvidé de tu cabello, pero grabados quedan en la memoria todos los te quieros, toda la esperanza y todo el miedo. Tuvimos miedo, yo la primera. Nos asustamos y nos alejamos como dos amantes que no quieren recordar la cara del otro. Y así fue. Nos olvidamos de nuestros rostros, de quien fuimos y olvidamos los no-frío (tu calor me protegía).

Hoy entierro tus caricias en el hoyo más hondo que tu recuerdo me ha permitido cavar.



Me retiro al olvido.

Pum. Explosión de sentimientos. Dolor. Reacción de dolor liberado en un sólo grito. Pero un grito intenso, con fuerza, con ganas, con rabia. Se estampa contra la pared. Pum. Grito ahogado. Mi voz se desgarra, se rompe, se apaga. Se acaba, se acaba incluso hasta mi propia voz. ¿Pero cómo me sorprendo de eso? Se acaba el amor. Se acaba la vida. Se acaba la voz, y con mi voz, se acaban también mis palabras.