miércoles, 3 de abril de 2013
martes, 2 de abril de 2013
Pepe Rubianes.
Vaya pedazo de hijo de la gran puta, oye. Que vayan a la mierda con el trabajo, la dignidad, la realización, se lo metan todo en la punta del nabo a ver si les cabe… ¡Bimba! Les explote y les queden los huevos colgando en los campanarios. Que vayan a engañar al coño de su abuela. El trabajo dignifica… ¡El coño de tu abuela dignifica… mamón! Con acento en la m, para joderles. Ganarás el pan con el sudor de tu frente… ¡con el sudor de tu polla lo voy a ganar!
Quiéreme (si te atreves).
Te digo lo que siento, lo que pienso, lo que intento y lo que no. Me desnudo delante de ti, me quito hasta la piel, la máscara la escondo y me muestro tal y como soy. No me entiendas, no merece la pena entender a una chica que se olvidó de quién era y de qué quería ser. Pero no me olvides, porque con o sin máscara soy la chica que más te querrá en toda tu vida. Así soy, no pretendo cambiar, pero tú me has cambiado. A bien, por supuesto. Quiero quedarme con tus labios para siempre, tatuarlos en mi alma, y que se queden ahí, por si algún día ya no me quieres. No me entiendas, no me olvides, quiéreme.
Somos catorce besos eternos que jamás borrarán su huella.
Pasamos de la risa al llanto y de mirarnos desnudos sobre la cama a mirarnos indiferentes en el frío de la calle, causado no por el invierno sino por la escarcha que dejaron nuestros corazones al parar de latir al unísono. Yo te quería y quería observar tus labios hasta el anochecer y soñar con ellos en la nueva mañana. Tú me querías y querías acariciarme el pelo con la escusa de rozarme la piel. Nuestros ojos sonreían y nuestros dientes, siempre expuestos, se miraban, siempre unidos, nunca alejados. Y si una lágrima asomaba por mi fuerza (la fuerza de tus ojos) me la bebía, igual que tú te bebiste mis miedos, igual que derrumbaste mis paredes. No recuerdo tus besos, me olvidé de tu cabello, pero grabados quedan en la memoria todos los te quieros, toda la esperanza y todo el miedo. Tuvimos miedo, yo la primera. Nos asustamos y nos alejamos como dos amantes que no quieren recordar la cara del otro. Y así fue. Nos olvidamos de nuestros rostros, de quien fuimos y olvidamos los no-frío (tu calor me protegía).
Hoy entierro tus caricias en el hoyo más hondo que tu recuerdo me ha permitido cavar.
Hoy entierro tus caricias en el hoyo más hondo que tu recuerdo me ha permitido cavar.
Me retiro al olvido.
Pum. Explosión de sentimientos. Dolor. Reacción de dolor liberado en un sólo grito. Pero un grito intenso, con fuerza, con ganas, con rabia. Se estampa contra la pared. Pum. Grito ahogado. Mi voz se desgarra, se rompe, se apaga. Se acaba, se acaba incluso hasta mi propia voz. ¿Pero cómo me sorprendo de eso? Se acaba el amor. Se acaba la vida. Se acaba la voz, y con mi voz, se acaban también mis palabras.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)



