jueves, 3 de abril de 2014

Caen como lágrimas la lluvia sobre mí

La lluvia me hace pensar en ti. El sonido de las gotas de agua cayendo sobre el paraguas me recuerdan al ruido que hicieron nuestros corazones al romperse. Nunca supimos reconstruirnos, igual que tampoco pudimos hacer ver que nada pasaba. Sólo nos quedó fingir sobre ese efímero amor que tanto prometimos mantener con el paso de los años. Pero lo único que supimos guardar fueron las sonrisas rotas, nuestras manos distanciadas y los besos de despedida. Me acostumbré a decirte adiós porque te amaba demasiado para mantenerte infeliz a mi lado. Y me sabía a rutina gritarnos en silencio y mirarnos entre dientes. Supongo que fallamos en tantas cosas que ya no recordamos las que hicimos bien. A veces siento tus yemas en mi cuello y tu brazo rodeándome el pecho mientras, igual por falta de otros labios, te oigo susurrar que acariciar mi cuerpo desnudo es como conocer qué es el cielo. Y me dejaste caer desde lo más alto pero nunca llegué a tocar el suelo, igual porque sigo flotando cuando te veo caminar hacia mí. La de veces que nuestras miradas se cruzaron y se encontraron con ojos que creían no conocer. Hemos cambiado nuestro alma, por eso ya no nos somos familiares. A veces creo no saber quién eres pero no me sorprende porque ni yo misma sé quién soy. Eras parte de mi identidad, la mitad de mi huella dactilar, la mitad de mis vivencias. Cuando te fuiste lloré más por lo que me estabas robando que no por el hecho de marcharte. Ojalá mis piernas hubiesen reaccionado cuando te vi desaparecer, pero sólo pude inundarme por dentro, como la lluvia que hoy paraliza las calles. Me ahogué por dentro. Ya no tenía ni tu respiración ni la mía porque te llevaste todo el oxígeno de mi alrededor. Y la luna dejó de brillar, y las olas de humedecer la arena, y mi corazón de latir, y mis manos de temblar. Aún a veces siento todo lo que sentí en ese momento y me pregunto si estarás pensando en mí, o si estarás sonriendo a otra sonrisa. O si tus labios estarán en otro abdomen. O si soñarás mis sueños en otros inconscientes. Nunca tendrás respuestas suficientes a todas mis inquietudes. ¿Cómo las vas a tener si ni sabías reaccionar delante de un te quiero?

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