+ Dime como te sientes al menos.
- ¿Puedo usar metáforas?
+ Claro, las que quieras.
- Soy una brújula rota que hace perder el rumbo a todos los que la siguen, un camino que va directo a un acantilado, esa muñeca de porcelana al alcance de un niño que esta destinada a romperse. Soy el faro que siempre está fundido, y lo peor es que los barcos dependen de mí. Soy ese “no lo intento por si sale mal”, el juego que empiezas sabiendo que vas a perder, una canción sin melodía. Una obra de arte anónima o que nunca se llegó a acabar. Soy el teorema que nadie quiere averiguar, esa parte del temario que nadie estudia porque está claro que no sale en el examen. Una coma al final de frase, un punto y a parte que siempre tiene algo más que decir. Una flor sin olor, el viento que te hiela sin soplar, la lluvia que no empapa. Soy un reloj sin agujas que hace perder el tiempo, ese beso que se queda en los labios, soy alguien que perdió el nombre y decidió ser anónimo. Soy el telón bajado de una pieza teatral, por tanto el público quiere que desaparezca lo antes posible. Soy el color negro del arcoiris.
+ ¿Por qué te sientes así? ¿No estás feliz nunca?
- Felicidad y tristeza van de la mano. No sé reír sin pensar en cuando lloro y no se llorar riendo. Pero sé sonreír cuando cuando me estoy rompiendo por dentro y puedo llorar cuando todo va bien.
+ Eres un poco contradictoria.
- No. Soy sólo metáforas.
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