No sé si te quiero, pero sé que tu sonrisa me sirve para responder a casi cualquier pregunta. Y que las estaciones, el frío y el calor, e incluso que el sol brille o no sólo depende de si estás cerca. No creo que nadie lo entienda porque cuando hablo de ti digo más callándome. Porque cómo hablar de sensaciones que están escritas en otro idioma, en dos cuerpos, en mis manos tocándote, en mis ojos que se llenan cuando te miro. Les digo “ella lo es todo”, pero no saben lo horrible que es esa nada que llenas. Tengo que dejarme llevar, porque no creo que el amor sea un camino, sino un paisaje, y que quererte son las vistas. El viento soplando: tu boca contra la mía; y algún huracán de fondo: la pasión con la que te acerco a mí. Y cuando lloras: llueve, y yo bailo bajo la lluvia como diciéndote “aquí estoy, he venido a salvarte”. He venido para que dejes de buscar, ya me has encontrado. Abrázame, no creo que haya otra forma más bonita de saber que estamos juntos. Cuando cierras los ojos es como si abrieses el corazón, quizá por eso los besos.
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