Ed Sheeran de fondo. Como banda sonora de mi vida, más bien. A veces me gustaría saber que piensa la gente al escribir canciones tristes. Me gustaría saber si la gente piensa. A veces siento que yo pienso por todos. Que sufro por todos. Que lloro por todos. Que sólo me ilusiono por mí misma. Las ilusiones son unas putas. Que fácil es crearlas y lo que cuesta que se destruyan. Mi problema es que vivo lo que me invento, y adoro inventar. Me encanta vivir de te quieros fugaces que nunca llegaron y a veces, lloro de felicidad por haber encontrado a una persona a la cual no conozco (¿aún?). Me gusta ver la vida que quisiera tener por si me quedo ciega, por si mis miedos me arrancan los ojos. Tengo vértigo de soledad. Me da pánico mirarla a la cara. Me aterra la posibilidad de vivir con ella pero la tengo calada en los huesos. El frío no me corta la piel porque para los bloques de hielo no existe el frío. Tampoco nadie me toca para deshacerme. Ni el fuego interno de mis esperanzas sabe deshelar mi coraza. Mi mirada es la rigidez hecha lágrimas. Mis sueños son las páginas de un libro que nunca quise releer porque la primera vez me dolió. Se me han caído las alas, esos ángeles que tienes por risas me las han arrancado porque no me quieren volando cerca suyo. Pero tampoco sé volar. Soy la del alcohol en las venas y la sangre en las botellas de vodka, la del humo en los pulmones y el oxígeno en un paquete de Lucky, la que siente con la cabeza y piensa con el corazón. La misma hija de puta que igual te deja en una cuneta o igual te ama a rabiar. La que nunca supo querer, la de los manuales sobre qué es el amor, la que cada día se enamora. Soy la típica que llega tarde a coger el avión hacia su interior y se ha de esperar al siguiente y por tanto pagar más. Soy la pluma que se hunde, el mar que ahoga, el sol helado. Soy un mechero sin gas ni piedra, el mismo que siempre se pierde y nunca se busca. Esa manta de invierno que no abriga, el agua que no moja, la luna que no brilla. Soy la pareja del pendiente perdido, o quizá el perdido, no lo sé. Soy ese jersey que nunca te pones porque nada pega con él.
Y tú. Tú sólo eres el final de algo que nunca llegó a empezar.