Sólo tú supiste coserme las heridas y deshacerme el hielo de los párpados, esos miedos en forma de escarcha que no me dejaban mirar más allá de las frustraciones. Sólo tú cerraste el paso a aquello que me hacía tener pesadillas y abriste un mundo de oportunidades. Tuviste mi alma en tus manos tantas veces y la rompiste todas. Nunca había visto un alma tan rota. Parece que las veces que la destrozabas con las manos la tirabas al suelo después, y la pisabas con rabia. La misma rabia contenida en tus ojos cuando veías que tus mentiras empezaban a formar parte de nosotros. Éramos el triangulo amoroso perfecto. Tú me mentías, yo te creía y luego hacíamos el amor. No sé dónde se han quedado tus labios con sabor a nicotina que besaban cada poro de mi piel. Ni tu lengua alquitranada. Por no hablar de las promesas que juramos no romper jamás. Creo que cada vez que entre sudor nos decíamos que nos amaríamos eternamente estábamos más cerca del final. Tuvimos tantos finales que no sé cual contar cuando me preguntan qué es lo que borraría de mi vida. Te borraría a ti, pero me quedaría con todo lo que me has aportado, los recuerdos, las sonrisas y las lágrimas rencorosas que brotaban de nuestros ojos cuando las intentábamos disimular con insultos, susurrándonos que en mi puta vida te he querido.Borraría tus gemidos para volverlos a escuchar, y esa mueca cuando me tenía que librar de tus sábanas. Me juré que no volvería a sufrir por amor. En verdad lo he respetado bastante, me respeto bastante. En estos últimos años sólo he sufrido por ti, y esto no se puede considerar amor.
Adiós cariño, que seas feliz. Ojalá te perdonen todo lo que yo no supe perdonarte y que nunca te martiricen como yo hice. Ojalá alguien te cure las heridas que mis actos te provocaron y que alguien me cure a mí las yagas que brotaron al decirme adiós. Ojalá alguien sepa darte todo lo que yo te di sin pedirte a cambio que tú hicieras lo mismo. Pero que sepas que cuando nos cruzamos por la calle y los dos bajamos la mirada no conseguimos no recordar. Siempre nos unirá algo. Aunque sea un hilo de esperanza de poder hacer nuestra vida sin estar pendiente del otro. Adiós amor, adiós vida.